PERDONA NUESTRAS DEUDAS…
PERDONA NUESTRAS DEUDAS…
Antes se traducía MEJOR el Padrenuestro: Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
La deuda abarca todo lo que le DEBEMOS a Dios (la vida, la salud, el alimento, el vestido, la familia, la gracia, la redención, etc.). La DEUDA abarca, pues, TODO, naturalmente que también las ofensas que le hacemos.
La palabra DEBITA en latín se traduce literalmente como DEUDA. Al decir ofensa sólo pedimos a Dios que nos condone lo que debemos por el pecado (ofensas) y no todo lo demás que también le debemos. Traducir la palabra DEBITA como OFENSA es restrictivo. A Dios le debemos TODO, no sólo por nuestras ofensas.
La Virgen -cuando vivía en la tierra- no habría podido rezar la nueva traducción del padrenuestro porque Ella nunca pecó y por lo tanto jamás ofendió a Dios, en cambio si se traduce literalmente -que es lo más correcto- si lo podría haber rezado -probablemente lo hizo-, porque aún Ella debía todo al Señor. La Virgen tenía para con Dios, la deuda de la Vida (de haber sido creada), de haber sido preservada de todo pecado, de ser la Madre de Dios, etc. Todas esas eran DEUDAS (¡y, por supuesto, no eran ofensas!).
Luego, la traducción "OFENSAS" hace restrictivo el sentido original de esta oración enseñada por N.S. Jesucristo. Siempre será más correcto decir "DEUDAS", que -como ya hemos explicado- incluyen, también, las ofensas.
Pidamos a Dios, que nos perdone TODO lo que le debemos, incluyendo -por supuesto- nuestras ofensas.
Recemos frecuentemente esta oración. Y no olvidemos que, con el padrenuestro, estamos pidiendo al Padre que nos perdone en la medida que perdonamos nosotros. Si queremos que Dios nos perdone, debemos nosotros también perdonar. El amor y el perdón son la señal del verdadero cristiano.
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