Lecturas cuaresmales

Identificador: DM-189.
Publicación original: Novedades, 31 de marzo de 1952.
Autor: LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES.
Temas: Fe y vida religiosa, Filosofía y cultura.
Ilustración de Lecturas cuaresmales

Por LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES

Reflejo de la preocupación creciente por las cosas del espíritu en muchos que no quieren sumarse al gregarismo materialista de la hora, es la misiva –breve y pulcramente redactada- en que alguien que desea “vivir la autenticidad de la Cuaresma” nos pide una orientación en punto a lecturas que estimulen y auspicien esa autenticidad.

La suposición de que podemos orientar en esta materia es, desde luego, demasiado benévola; pero en la medida de nuestra posibilidad y a vuela pluma, procuraremos no defraudar la excesiva aunque amable confianza que se nos otorga.

Sea nuestra primera y humilde insinuación la de la lectura directa de los Evangelios. Hay una edición que con el rubro “Vida de Jesucristo” incluye los cuatro textos evangélicos, concordados y en secuencia cronológica. Fruto de la sabiduría y la atingencia del padre Juan Bautista Lohmann, ha sido traducida al castellano y publicada en Méjico por la benemérita “Buena Prensa”. Sus notas concisas y de carácter no erudito aumentan la facilidad de la lectura y la eficacia de esta estupenda aglutinación de la divina tetralogía evangélica.

Complemento de lo anterior sería recomendar el estudio sobre “Jesucristo.- Su Vida, su Doctrina, su Obra”, de Ferdinand Prat, S.J. traducida y publicada en Méjico por JUS. Esta obra tiene la excelencia práctica de que “no se dedica ni a los principiantes ni a los maestros, sino a esa clase media de lectores que, poseyendo ya un conocimiento real del Evangelio, desean aprender todavía más”. La avalora la reconocida competencia escriturística del autor; su estilo claro, preciso y ceñido; su tono de escueta objetividad. Igualmente, el extraordinario cuidado y la fidelidad suma de la traducción. Creemos que entre las obras contemporáneas en su género, es, quizá, número uno.

Otras sendas literarias pueden recorrerse que, de todas maneras lleven al loable fin perseguido por nuestro amable corresponsal. Muchas veces, lo más sencillo y diáfano suele ser lo más provechoso. ¿No el mismo Evangelio, dechado de lecturas para el cristiano, es al propio tiempo un dechado pasmoso de sencillez?

Por ejemplo, tenemos a la vista un lote de ediciones de la ya mencionada “Buena Prensa” de Méjico, en el que las personales condiciones y gustos de cada quien pueden encontrar fertilísimo campo de diversas y proficuas consideraciones adecuadas para elevar la tónica del espíritu en el tiempo cuaresmal.

Así, el “Catecismo en Ejemplos” del padre Gérard recoge en la sumaria amenidad de un relato cotidiano “todas las fases de la vida cristiana, no en teoría”, sino en la vivencia positiva e histórica que en toda clase y condición de tipos humanos ha tenido. No hay más fuerte estímulo para el bien que los paradigmas vitales, y aquí hay uno para cada día del año. Singularmente propicio es esto para la resurrección de aquella antigua y beneficiosa costumbre de las buenas lecturas en familia, lo que, por cierto, daría materia para un vivo e interesante comentario periodístico.

En este mismo orden de ideas, puede llamarse la atención sobre el volumen debido a la pluma de don Joaquín Cardoso, veterano del libro y del periódico, y que bajo el título “Los Héroes de la Virtud” condensa con suma vivacidad y eficacia las semblanzas selectas de personajes señeros como el Santo Cura de Ars –cuya excelente biografía cinematográfica no hace mucho admiramos-; la de los medioevales Santo Tomás Becket y San Roque; la del evangélico San Nicodemo, discípulo oculto del Señor, extraído de la penumbra histórica que suele desleír su figura; o la dramática –dentro de sus vitales contradicciones- de San Esteban de Waradino, que lleva este certero epígrafe: “Apóstata y Mártir”. Hay en esta antología de personalidades de excepción, sobre todo, el fuerte impulso de lo grande y hazañoso de que tan urgida está hoy la cristiandad, acuciada como nunca antes por la Historia con dilemas decisivos.

Y ¿no es de advertir también que el tiempo de Cuaresma es particularmente idóneo para escuchar la voz pontificia en orden a los problemas que están en la entraña de esta hora doliente, y que cada día están pidiendo normas precisas y seguras para ilustrar el criterio de quienes anhelan contribuir en su medida a esclarecer la confusión conceptual y moral de este pobre mundo descristianizado?

Pues el mismo esfuerzo editorial de “Buena Prensa” nos ofrece en series clasificadas folletos con los más recientes documentos y alocuciones del sucesor de San Pedro. Véase alguno de los temas que aquí se agrupan en preciosa gavilla doctrinal: Radiomensaje al IV Congreso Interamericano de Educación Católica, celebrado en Río de Janeiro.- Alocución a los Padres de Familia Franceses.- Discurso a la Unión Católica de Obstetrices.- Discurso al “Frente de la Familia” y a la “Asociación de Familias Numerosas”.- Dios a la luz de la Ciencia Natural Moderna (extraordinario discurso a la Academia Pontificia de Ciencias, y que tanta resonancia ha tenido en los medios filosóficos y científicos). Toda esta documentación papal corresponde a los últimos meses de 1951, y no suele conocerse más que en referencias cablegráficas fragmentarias y poco fieles. Hela aquí en su fecunda y gloriosa integridad, dando testimonio de la operante actualidad del pensamiento cristiano. No es mal propósito cuaresmal enterarse de ella y darle, si posible fuere, difusión.

Esperamos no haber dejado del todo insatisfecha la benigna confianza del corresponsal, y la del lector al que, acaso, asedie un parejo interés por los supremos valores de la vida.

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