FE Y OBRAS: UN BINOMIO NECESARIO PARA LA SALVACIÓN

La espada y la palabra, micrositio del Lic. Oscar J Méndez C.
Fe y doctrina · OJMC-W046

FE Y OBRAS: UN BINOMIO NECESARIO PARA LA SALVACIÓN

Lic. Oscar J Méndez C.
Publicación original:
Un hombre ofrece alimento y abrigo a un anciano: la fe puesta en obras de caridad.

No sólo fe, no sólo obras; sino fe y obras juntas.

Dice la palabra de Dios: “Sin fe es imposible agradar a Dios, porque ES PRECISO que el que se llega a Dios crea (en) su ser y que es remunerador de los que le buscan” (Heb XI, 6).

Señala N.S. Jesucristo: “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura, el que creyere y fuera bautizado se salvará; el que no creyere será condenado” (Marc XVII, 15 y 16)-

Enseña la Iglesia en el Concilio Vaticano Primero en su Constitución Dogmática: “Mas porque SIN LA FE... es imposible agradar a Dios (Heb XI,6) y llegar al consorcio de los hijos de Dios; de ahí que NADIE obtuvo JAMAS la justificación sin ella, y NADIE alcanzará la salvación eterna, sino preservare en ella hasta el fin (Mt X,22;XXIV, 13) (Ver cita en EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA de Enrique Denzinger No 1793).

Predica el apóstol Santiago (ver en la Biblia su carta Cap II, 14 a 26): “La FE si no tiene OBRAS, es muerta como tal” y señala que los demonios “creen y tiemblan”, pues no basta la pura fe para salvarse sino que ambas son necesarias para salvarse, es decir tanto la fe como las buenas obras son necesarias para salvarse. Entendiéndose como OBRAS (o buenas obras) el obrar todo de acuerdo con la voluntad de Dios, lo que implica vivir en gracia y obedeciendo toda la ley divina. Quien vive y muere así se salva (en caso de perder la gracia se recupera con un acto de contrición perfecta –por amor a Dios- en tanto hay oportunidad de confesarse o una buena confesión, que implica necesariamente el arrepentimiento y el propósito de enmienda). Luego cuando la Iglesia con el apóstol Santiago enseña y habla de las buenas obras, no se refiere a una simple o eventual obra de caridad sino a la sumisión plena de la voluntad del hombre a la voluntad de Dios, lo que implica vivir y morir en gracia.

Entrega discreta de alimentos a una familia necesitada, sin escenificar humillación.La Iglesia enseña, pues, que si nadie se condena sin culpa personal, para salvarse se requieren tanto la FE como las buenas OBRAS. Ni la fe sola justifica –como opinan los protestantes- ni sólo las buenas obras justifican. AMBAS SON NECESARIAS PARA LA SALVACIÓN. Dios otorga gratuitamente el don de la fe a quien lo busca sinceramente. Dios puede utilizar, para ello, tanto medios ORDINARIOS como EXTRAORDINARIOS en cualquier momento de la vida del hombre –incluso en su agonía- pues es absolutamente cierto que nadie se condena sin culpa personal.

En un no católico que de buena fe busca la Verdad y a Dios y cree la verdades básicas (un Dios creador, un Dios remunerador, etc.), puede llegar a haber un bautismo de deseo implícito. Si además obra conforme a la ley natural, puede recibir las gracias necesarias para salvarse –Dios le revelará de algún modo las verdades necesarias para ello- . De esta manera puede pertenecer al ALMA de la Iglesia (no al cuerpo) y por medio de Ella salvarse (se salvaría A PESAR de su falsa religión y no por medio de ella, sino a través de la Iglesia Católica). Luego, en ese caso, también se salva por la FE y las OBRAS que son necesarias SIEMPRE para salvarse. Dios es perfectamente justo y nunca se equivoca en sus juicios, nosotros sí podemos errar por una falsa benevolencia o en rigor excesivo. Pero no olvidemos que Dios nos ha enseñado que el camino al Cielo es una senda estrecha. Hoy existe una tendencia a creer falsamente que todos los hombres son buenos y se salvarán. Se peca más comúnmente de falsa benevolencia que de rigor excesivo, aunque ambos son errores. El no católico puede llegar a salvarse a pesar de su falsa religión, y en realidad, por medio de la Iglesia Católica siempre, pues en tales casos extraordinarios pertenece -si no al cuerpo- sí al alma de la Iglesia Católica.

Por otro lado, no hay nada más grandioso en el hombre que cuando -con humildad- reconoce la autoridad y somete su entendimiento a la Revelación de Dios y al magisterio infalible de la Iglesia. De todo esto se comprende la necesidad de pertenecer a la única verdadera Iglesia fundada por Cristo -la Católica romana- para salvarse, misma que, además, brinda a quienes pertenecen a su cuerpo, muchos medios y ayudas para tal fin.

Tema relacionado (haz click): Bautismo de agua, sangre y deseo
Fuente original: publicado en Catolicidad el 9 de mayo de 2009. Consultar la publicación original.
© 2026 OJMC · Lic. Oscar J Méndez C.

Derechos reservados. Se permite la reproducción total o parcial del artículo siempre que se cite al autor, la fuente original y este micrositio.

Los comentarios se publican únicamente después de ser aprobados por el administrador.

Comentarios

Más leídos por autor

El artículo con más vistas de cada autor en los últimos 30 días completos. Cada lectura conserva su autor y su micrositio.

Google Analytics 4 · 11/09/2026 al 10/10/2026 · Último cálculo guardado.