¿Realmente existen santos en la actualidad?
¿Realmente existen santos en la actualidad?
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Generalmente concebimos a los santos como aquellas virtuosísimas personas que por su vida ejemplar y cristiana han alcanzado, tras su muerte, la visión eterna de Dios y que, ante Él, interceden por nosotros; habiendo sido, además, canonizados por la Iglesia. Y en efecto, ellos son santos. Han alcanzado la visión beatífica por su aceptación incondicional de la voluntad divina. Sin embargo, no sólo los canonizados debido a sus virtudes extraordinarias y heroicas son los únicos santos, ya que quien quiera que haya alcanzado la bienaventuranza eterna es santo. Es decir, existen en el Cielo más santos no canonizados que aquellos que consta -por el juicio de la Iglesia- que efectivamente lo son. Unos y otros han alcanzado el fin trascendente para el que todo hombre fue creado: la posesión eterna de Dios. De algunos tenemos certeza de su santidad (los canonizados), pero de la mayoría desconocemos su identidad. Ahora bien, no sólo quienes han alcanzado la salvación son santos. La santidad no es privativa de los bienaventurados. La santidad se inicia aquí en la tierra. A veces, es algo más habitual de lo que creemos. ¡Con cuántos santos nos cruzamos diariamente por la calle! ¡Cuántos saludamos sin ni siquiera suponer que lo son! A veces están más cerca de lo que imaginamos, porque el bien es silencioso: pueden ser la esposa, el hermano, los hijos, el amigo o el compañero de trabajo. Quizá hasta tú mismo seas o hayas sido santo.
Porque si la santidad es estar en Gracia, o sea, no estar en pecado mortal, tan es santo el niño recién bautizado como el pecador arrepentido de sus pecados que se confiesa. Así, es santo quien vive en Gracia de Dios al cumplir con sus mandamientos y sus deberes de estado. El que cree en todo lo que Dios ha revelado y además obedece su ley, es santo. Incluso, el que peca, se arrepienta y se confiesa y recupera, por lo tanto, la Gracia ¡es santo!
La santidad se alimenta y se enriquece a través de la oración, los sacramentos y el ejercicio de la virtud. La santidad es algo actual, vigente, necesario. Sin ella no alcanzaríamos nuestro fin último. No sólo se manifiesta en virtudes heroicas como algunos suponen. Es la Gracia la que confiere a la conducta recta una dimensión divina, viviendo para sobrenaturalizar todo acto bueno por sencillo que éste sea. Así, cualquiera que genuinamente lo desee puede ser santo cumpliendo simplemente con todos sus deberes por amor de Dios. Por lo tanto, no sólo son santos los que están canonizados. A quienes muchas veces vemos tan lejanos y tan difíciles de imitar; siendo que fueron personas de carne y hueso; con dudas, temores y a veces grandes fallas ¡como nosotros!, pero que finalmente entregaron su voluntad incondicionalmente a Dios al grado de alcanzar virtudes verdaderamente heroicas. Los santos también existen aquí y ahora, están más cerca de ti de lo que te imaginas. De seguro te has topado con ellos sin reconocerlos. Los hay que son obreros y los hay profesionistas; existen entre los pobres y entre los ricos o los de clase media; son ancianos o jóvenes, niños o adultos; los encuentras entre los enfermos y los sanos, ¡en fin! ¡los hay de tantas clases y tipos! Son aquellos que han tenido la inteligencia de pensar en su fin último y han sido generosos al aceptar la voluntad de Dios. Tú puedes convertirte en uno de ellos, así como trabajar y ayudar a tu familia para transformarla en una verdadera familia católica para que al fin de esta vida, puedan alcanzar la posesión eterna del Bien Supremo, que es el único "negocio" que verdaderamente nos debe importar.
.No pospongas más tu decisión: ¡Sé santo, sé santa!...Y tendrás la prueba irrefutable de que existen en nuestro espacio y en nuestro tiempo.
Autor: Lic. Oscar Méndez Casanueva
Fuente original: publicado en Catolicidad el 31 de agosto de 2009. Consultar la publicación original.
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