¿La Democracia Cristiana a la Derecha o a la Izquierda?

Identificador: DM-305.
Publicación original: Novedades, 14 de junio de 1954.
Autor: LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES.
Temas: Italia, democracia cristiana, comunismo, socialismo y política.

Por LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES

Por: OSCAR MÉNDEZ CERVANTES.

Entre varias informaciones de variadas fuentes sobre la situación política italiana, nos asombra una, extensa y documentada, porque su autor insiste en la necesidad de una mayor y oportuna ayuda estadounidense al régimen demócrata cristiano de Mario Scelba, con objeto de frenar los rápidos avances comunistas en la estratégica península.

Esto dice elocuentemente los alcances de cierto tipo de inercia mental –basada en prejuicios al parecer invencibles- que permite la persistencia de errores tan costosos como el de empeñarse otra vez en vencer al comunismo utilizando medios que el sentido común advierte y una larga experiencia confirma como ineficaces.

Ese género de errores no es exclusivo de una importante corriente de opinión norteamericana. Priva también en ciertos sectores de diversos países de la órbita occidental, comenzando, en este caso concreto, por la misma Italia.

Ello, muy especialmente, se refleja en la actual tendencia del democristianismo italiano a las componendas con las poderosas izquierdas. ¡Y con qué izquierdas! Nada menos que las del Partido Socialista de Nenni, que no es sino un aparato de “camouflage” de la acción comunista, tan obvio que nadie medianamente enterado ignora la verdadera índole de lo que trata de disfrazar. Esa tendencia es la que por ahora triunfa sobre la representada por otro líder demócrata-cristiano, Pella, que es de acercamiento a las llamadas derechas.

Las observaciones del referido informador norteamericano revelan la varia y formidable influencia del Partido Comunista Italiano en las fuerzas sindicales, pues la central obrera comunista agrupa a cuatro millones de adherentes contra dos de la rival más importante. En la juventud, ya que la organización juvenil comunista encuadra 400,000 afiliados. Y hasta en círculos no comunistas y aun en los anticomunistas. Según el informante, organización estupenda, tácticas y propagandas sagacísimas así como fondos ilimitados son los factores que explican tales éxitos.

Entre las tácticas y propagandas venturosamente empleadas hay que destacar la eliminación del tema antirreligioso; la propaganda “pro paz”, que halla eco en una nación que tiene la experiencia de dos terribles guerras; el ritornelo de las reformas sociales, imprescindible en un país empobrecido y superpoblado; el tema nacionalista, en oposición al influjo norteamericano –repetidas veces sobrado carente de tacto-, tema cuyos estribillos ganan fácil fortuna en un pueblo de tan sensible fibra patriótica.

Lo curioso es que de esta misma información se desprende la abrupta evidencia experimental de la Democracia Cristiana, su anacrónico e infausto papel de mencheviquismo impotente ante el arrollador avance bolchevique.

Porque la realidad es que después de nueve años de régimen demócrata cristiano, el balance político arroja el dato de que dos tercios del total de los comunistas de la Europa occidental se hallan en Italia. Y el de que un tercio del cuerpo electoral italiano –según aquí mismo subrayábamos hace pocas semanas- es comunista o procomunista, a pesar de la filiación católica de la gran mayoría de esos casi diez millones de votantes de la izquierda extrema. Y recordemos que de esta cifra de tales “católicomunistas” más de millón y medio han ayudado a completarla durante los cuatro años corridos a raíz del decreto excomulgatorio de los adherentes del bolchevismo formulado por el Santo Oficio y concienzudamente difundido y publicado.

La conclusión válida no puede ser más obvia y precisamente contraria a la del escritor norteamericano: “No vale la pena haber puesto en el poder las ideas cristianas para que nueve años después haya más comunistas y marxistas en Italia que bajo Mussolini”, como observa con justeza un comentarista francés. Por otra parte, esta probada carencia de eficiencia y dinamismo –repitámoslo una vez más– es irremediable, porque proviene de una radical falta de autenticidad, que, en cambio, es lo que suele sobrar a los “activistas” del comunismo.

Confirma el hecho la observación que hace este mismo comentarista –valiosa, por cercana a los hechos- de que, en términos generales, los demócratas cristianos “se han separado de los otros cristianos y aparecen constantemente aliados a los enemigos de la Iglesia: socialistas, radicales, liberales, francomasones y aun comunistas, todo por defender su democratismo sobrepuesto a su cristianismo”, dirigiendo, en cambio, también constantemente, sus dardos contra las derechas.

Tan es esto así, que otra información –ésta de fuente italiana- nos pone al tanto de cómo nada menos que un teólogo milanés de criterio democristiano “no vacila en sostener la legitimidad de una alianza con los socialistas procomunistas de Nenni (PSI)”, mientras todos los cristianos no sólo avisados sino congruentes se preguntan: “¿Cómo conciliar la condena de los partidos marxistas, expresada constantemente y sin reservas por la Iglesia, con la tesis del maridaje democristiano-socialista?”

Otro notabilísimo botón de muestra de la desorientada y desorientadora falta de sindéresis de la mentalidad demócrata-cristiana la suministra el caso de La Pira, alcalde florentino, una especie de «Savonarola del siglo XX, y es curioso observar cómo la historia se repite y a veces en los mismos lugares. Asceta igual que el “Frate”, diciendo de sí mismo que ama el silencio, la plegaria, la poesía y la paz, aporta, de hecho, turbación a las conciencias y desorden en la calle».

“Una empresa florentina, la fundición Pignone, debió, hace algún tiempo, considerar la necesidad de cerrar las puertas y despedir a dos mil obreros por falta de trabajo. El asunto estaba al estudio del Ministro del Trabajo (demócrata cristiano, dicho sea de paso), cuando La Pira, tomando la delantera, decidió la ocupación de la fábrica, expulsó a los propietarios e hizo decir misa, y otorgó una prima de 3,000 liras a cada obrero, tomadas del presupuesto de Florencia. Desde que la fábrica trabaja bajo la dirección obrera, ha costado una buena cantidad de millones de liras a los contribuyentes florentinos”.

“He ahí el tipo clásico de acción demagógica; una política de “corazón” opuesta a una política de razón, cual era la de dejar al Estado resolver un problema económico con incidencia social evidentemente de su resorte”.

Ante síntomas de este revelador jaez, ante la falta de eficacia de la Democracia Cristiana itálica para lograr las metas anticomunistas que el soporte norteamericano persigue, ¿no sería tiempo de que éste meditara seriamente en modificar su sentido y dirección? ¿No sería en todo caso más acertado auspiciar la tendencia de Pella dentro de la Democracia Cristiana, las fuerzas monárquicas y, sobre todo, las neofascistas, con lo que se remediaría hasta donde es posible el ahora indiscutible error de haber abatido las barreras que fueron probadamente eficaces contra el comunismo?

De otra suerte, la península itálica, que tanta sangre costó a Occidente –sangre norteamericana e inglesa, de un lado; itálica y alemana, del otro- vendrá a parar en breve plazo en manos del Cominform, según la reciente y certera advertencia de la embajadora norteamericana en Roma. Con Italia –y en ello hay que coincidir con el comentarista estadounidense a que en un principio nos referimos- los Balcanes caerían en idénticas manos, lo que, entre otras cosas, significaría la obstrucción en el Mediterráneo de una de las líneas vitales del Imperio Británico.

Comentarios

Más leídos por autor

El artículo con más vistas de cada autor en los últimos 30 días completos. Cada lectura conserva su autor y su micrositio.

Google Analytics 4 · 11/09/2026 al 10/10/2026 · Último cálculo guardado.