Información contra Alarma

Identificador: DM-032.
Publicación original: Novedades, 9 de abril de 1945.
Autor: LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES.
Temas: tratado de aguas, Río Bravo, río Colorado, riego, México y Estados Unidos, información pública.
Ilustración de Información contra Alarma

Por LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES

En declaraciones publicadas el viernes en NOVEDADES, un miembro del Senado asevera que éste ni ha ratificado ni conoce siquiera el proyecto del tratado de aguas que actualmente se negocia entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Sea de ello lo que fuere, lo importante es que, dado el hecho de la inquietud nacional que a este propósito se ha suscitado, la opinión pública debe conocer—por una publicidad amplia y explícita- los términos de lo que se trata de pactar antes de que ello pueda perfeccionarse como acto jurídico. Sólo así se calmará la alarma que alrededor del asunto se ha levantado.

A la opinión se le ha dicho:

“El tratado condena para siempre jamás al pueblo mexicano a entregar el 60% de las aguas del Río Bravo, provenientes de veinticuatro ríos de la república para ser utilizadas en los riegos de las tierras de Tejas”… Veamos la enormidad que esto significa, según las mismas voces:

Las aguas de procedencia norteamericana aportadas en su estado natural al caudal del río Bravo no llegan al 30% de su totalidad. Las aportadas por los afluentes mexicanos, equivalen a más del 70%.

Las primeras han sido detenidas y aprovechadas íntegramente en territorio norteamericano. La corriente del Bravo es, en consecuencia, prácticamente, hoy día, íntegramente originaria de los afluentes mexicanos, porque las aguas norteamericanas en él son únicamente las de retorno de los sistemas de riego yanquis, “impropias para la agricultura por estar impregnadas de sales”, buenas sólo para arruinar a corto plazo los sistemas de riego en que se empleen.

También se han aducido hechos de este calibre:

De acuerdo con un tratado del año 1906, los Estados Unidos han dispuesto libremente, en ejercicio de su soberanía, de las aguas que proceden de su territorio. Las tierras de México, según eso, no han tenido derecho a una sola gota de esas aguas. Pero en cambio, los agricultores tejanos del Valle Mágico, sistema de riego que da la novena parte de los ingresos del Estado de la estrella solitaria, han hecho sus cultivos con aguas de procedencia mexicana…

Asimismo, se agrega que diversas agencias de nuestro gobierno federal, han impuesto prohibiciones varias a los usuarios a lo largo de los afluentes mexicanos del Río Bravo, impidiéndoles el aprovechamiento de sus aguas, dando como razón el propósito de que fuese la Federación la implantadora de los sistemas de riego correspondientes: “El resultado práctico ha sido que la Nación no los ha construido y ha impedido que los ribereños lo hagan”.

Se ha hecho notar que la extensión del territorio mexicano que comprende a nuestros veinticuatro afluentes es aproximadamente la sexta parte de todo el territorio nacional. Y que hay en esa extensión tierras feraces que fecundar con esas corrientes, y lugares adecuados para su captación y almacenamiento. El obsequio de estas aguas mexicanas a los agricultores tejanos, sacrificaría, de modo irrevocable, a nuestras generaciones venideras. La trascendencia económica de tal sacrificio se subraya diciéndose que, si para recuperar dichas aguas se ofreciese más tarde a los Estados Unidos las tierras que forman la cuenca propia de ellas en Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, amén de toda la Baja California, es de dudarse que nuestros vecinos lo aceptasen.

¿Qué se ofrece a México a cambio de este regalo colosal? Prácticamente nada, se asienta, porque “el aparente reconocimiento de un caudal del río Colorado en compensación, constituye el plan elaborado por veinte años por los funcionarios, agricultores y técnicos de los Estados Unidos para extraviar el criterio y engañar a los funcionarios mexicanos cuando llegara el momento oportuno en que estos ignorasen el problema y su importancia”. “Además, las aguas que México recibe del río Colorado, materialmente no pueden ser detenidas por obras en los Estados Unidos”. Por otra parte, independientemente del tratado, México tiene derecho al uso de estas aguas, las que, para colmo, son “aguas de retorno de uno de los más gigantescos sistemas de irrigación del mundo, aguas impregnadas de sales e impropias para la agricultura, y que arruinarán en el curso de una generación, todo sistema de riego en que se empleen”.

De ser las cosas así, es absolutamente necesario que no se efectúe la ratificación y el canje del tratado, con el que comenzaría, realmente “una era trágica para México”. Y desde que él rigiera, se impediría, “para siempre jamás, toda actitud de cooperación, de cordialidad y de paz de la población mexicana para los Estados Unidos”. Quienes de hecho tienen en sus manos el destino de la Patria, midan en este caso la tremenda hondura de su responsabilidad. Y si el negocio se halla en otros términos, es urgente hacer la aclaración debida.

Comentarios

Más leídos por autor

El artículo con más vistas de cada autor en los últimos 30 días completos. Cada lectura conserva su autor y su micrositio.

Google Analytics 4 · 11/09/2026 al 10/10/2026 · Último cálculo guardado.