Feria del Libro
Publicación original: Novedades, 29 de noviembre de 1954.
Autor: LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES.
Temas: Feria del Libro, pensamiento político, Marco Aurelio, Homero, literatura española, humanismo cristiano.
Por LIC. OSCAR MÉNDEZ CERVANTES
Autores inmortales o no. Epígrafes “taquilleros” o anodinos. Ediciones viejas, relativamente recientes o novísimas. Lo interesante no es idolatrar lo consagrado y lo llamativo, sino la avisada exploración personal, con olfato, con perspicuidad para advertir lo substancioso y de valor constante en toda la vasta tentación adquisitiva que es esta VI Feria del Libro Mexicano en la histórica plaza capitalina de la Ciudadela… Ojeamos y hojeamos. Compramos. Y ya en nuestra mesa de estudio van las primeras miradas de uno a otro volumen. Mientras llega el momento de la lectura definitiva y en serio, leemos un párrafo aquí y otro allá:
Hombres y sistemas. “Uno de los aspectos en que la ciencia política antigua, con sus innegables deficiencias técnicas, resulta más firme y real que la contenida en los tratados corrientes en nuestro tiempo, es en lo de no haber cometido el error de prescindir de lo personal. No hay que olvidar que la ciencia política tiene por objeto a los hombres…. y que sus conclusiones han de ser también aplicadas por hombres, concretos y reales”. (“La Teoría Española del Estado en el Siglo XVII, por José Antonio Maravall).
¡Mucha verdad en pocas palabras!... La deshumanización contemporánea de la Ciencia Política se refleja, en una de sus facetas más graves, en el frío esquematismo de tantos códigos constitucionales, atiborrados de abstracciones que no han tenido en cuenta ni a los hombres reales, ni a la viva realidad orgánica de los pueblos para los que se elaboraron. He aquí el porqué de tantas instituciones fracasadas y tanto perjuicioso forcejeo entre las sociedades de hoy día y sus cartas políticas, moldes artificiosos en los que se les pretenden encajar a viva fuerza. Si sería estulto impugnar la tendencia sistematizadora de los principios políticos rectores, siempre tendrá mayor interés saber “cómo” debe ser “quien” los aplique. De ahí la acertada preocupación del siglo XVII de obtener una clara “Idea de un Príncipe Político Cristiano”.
Marco Aurelios falsificados. Van ahora nuestros ojos un poco sobre los “Soliloquios” célebres de un príncipe no cristiano pero al menos estoico: Marco Aurelio. Pregúntase éste a sí mismo:
-¿Qué arte profesas?
-El de bien vivir –se contesta.
Pensamos que muchos políticos de nuestra hora, ya en diálogo, ya en monólogo, pueden decir idéntica pregunta e idéntica respuesta… Claro que dándole un sentido dinerario a las palabras.
“Resurrección de Homero”. Perdido, y ahora vuelto a adquirir este libro de roja cubierta invita a la relectura de sus 300 páginas que resumen 19 volúmenes y 40 años de investigaciones de Víctor Bérard.
Y vamos recordando sus temas apasionantes. Uno, por ejemplo, en que Bérard rebate la tesis –todavía hoy rutinariamente repetida- que toma pie en los arbitrarios devaneos de Rousseau y los que en él se apoyaron; tesis según la cual se atribuye la gran poesía a los pueblos aún bárbaros, basándose en el mito de que la civilización ha hecho degenerar al hombre. La verdad, dice Bérard, es que la Ilíada y la Odisea suponen una serie de antecedentes: preexistencia de una fuerte corriente literaria que trabajó los mismos temas y personajes, ya de antemano populares en el mundo griego; la consiguiente previa elaboración de una técnica poemática, y la posesión de una escritura. Elementos todos que hablan de la aparición de los grandes poemas homéricos –que vienen a fijar los temas, los personajes y la técnica, dándoles su perfección definitiva- como producciones de un avanzado ambiente cultural helénico, heredero de las dos civilizaciones especialmente en función de puente con respecto a las dos primeras, sin contar con las directas e intensas relaciones de las ciudades griegas con el Egipto: piratería, alistamiento en los ejércitos de Faraón etcétera.
Una cosa son las divagaciones pseudofilosóficas rusonianas y afines, y otra es la investigación científica y el espíritu crítico. Y ello, en más de un terreno se comprueba.
La mayor pléyade de escritores maduros. Esta “Historia de la Literatura” de Carlos H. de la Peña, doctor en letras por la Universidad Nacional, entre otras excelencias múltiples, nos da una abreviada y correcta visión de lo que fue la auténtica excelsitud renacentista, que se fincó sobre todo en la corriente que en aquella célebre etapa histórica supo informar de un alma cristiana el cuerpo perfectísimo de las formas clásicas. O sea, la tendencia que no traicionó a la cultura perenne y más valedera, esa que se nutre primordialmente de los valores Bien y Verdad.
Importante también su observación, por lo que para nosotros afirma de valía y altura en la Estirpe, referente a la literatura clásica española, y que nos subraya el hecho de que la Madre Patria produjo:
“La mayor pléyade de escritores maduros y humanamente perfectos que se haya visto en la historia del mundo pensante… Notemos de paso –añade- que España da al mundo, con sus escritos, un nuevo género literario jamás superado ni aun igualado por nación alguna: la ascética y la mística, que maduraron plenamente en la España del Siglo XV y XVI”.
Y basta, por hoy, de feria y errabundeo bibliográficos.
Comentarios
Publicar un comentario